Ayer corrí por asfalto

He tomado la decisión de correr al menos una vez por semana por encima de bitumen con gravilla, o sea, asfalto. La razón consiste en seguir manteniendo el adquirido ritmo allegretto al correr por asfalto. Ayer fue la primera vez que lo hice, tras dos semanas de ir por montaña.

Los resultados fueron sorprendentes:

  1. Rapidez: Batí mi récord de tiempo en entrenamientos bajándolo a menos de 5 minutos el Km -y sin tener que esforzarme demasiado-. Ir por montaña me ha dado más fuerza en las piernas.
  2. Distancia: Me sentí tan lleno de energía que hice casi 18Km -aunque la verdad sea dicha me sobraron los 2 últimos Km por aburrimiento-.
  3. Recuperación: Pensé que tendría agujetas y que la recuperación seria lenta. En contra del pronóstico -y me alegro que fuera así- la recuperación fue casi instantánea, no noté ningún dolor durante el resto del día e incluso fui a hacer una caminata de una hora y media.
  4. Alimentación: La carrera duró una hora y media. Acostumbro a tomar sales al minuto 40 y si la carrera supera la hora siempre tomo algo al minuto 50. Además, estoy cambiando mi dieta a ovo-lácteo-vegano y esto me está ayudando a recuperarme mejor. También tomo en distintas dosis -menos de lo que recomienda el envase- minibatidos de recuperación de la marca 226ers.
En fin, acabé muy contento. Destacan las distintas sensaciones muy diferentes a una carrera de montaña. La competición contra uno mismo estuvo presente constantemente, dolorcillos por todas partes iban i venían y el estado mental de presión ante aguantar el ritmo me causaba una gran sensación de culpabilidad. Es muy curioso como correr en un contexto u otro te predispone a actuar de formas distintas. Me gusta correr por asfalto, pero prefiero tocar montaña.

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